Hogar posible / Al volante
Hay casas que se mueven.
Mientras camino miro los autos estacionados como pequeñas habitaciones expuestas a la calle. Detrás de los vidrios aparecen peluches, estampitas, banderas, cortinas, flores, frases, dibujos y objetos que probablemente sólo tengan sentido para quien los dejó ahí. Son gestos mínimos para volver propio un espacio construido en serie. Una forma de decir estuve acá, esto me importa, esto me protege, esto soy. Fotografío esas señales desde afuera, tratando de imaginar a quienes habitan momentáneamente del otro lado del vidrio.